Después de una docena de visitas a nuestro país, decir que Iron Maiden tiene una especie de localía argentina ya no suena exagerado. Está en las remeras, en las distintas versiones de Eddie, en generaciones enteras que entran y salen del estadio con la misma sonrisa.
Y hoy, por fin, me toca a mí.
Steve Harris, Bruce Dickinson y compañía vuelven a Huracán con el “Run For Your Lives World Tour“, repasando una etapa decisiva de su historia.
Dickinson sigue siendo una anomalía maravillosa: cantante, piloto, esgrimista, escritor, historiador. Un tipo que atravesó un cáncer de lengua y volvió a cantar como si nada pudiera bajarlo del escenario.
La patria metalera vuelve a encenderse.
Yo me voy a calentar motores.
Nos vemos allá.
Iron Maiden no se define por la perfección, sino por la ambición y la resiliencia. Quien entra en el universo de Iron Maiden no sale igual. Hay una energía teatral, excesiva y casi ritual en la música de Maiden que como una infección incurable, se instala y permanece. Una banda que convirtió la épica en música y que, cincuenta años después, sigue operando bajo esa misma lógica.




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