Por Juan Carlos Mezzelani
Hay pueblos que se explican con la historia.
Y hay pueblos que, de vez en cuando, se explican con una pelota.
Argentina volvió a hacerlo.
Entre 48 selecciones del planeta, ahí está otra vez, entre los cuatro gigantes, con el corazón desbordado y el alma hecha bandera. Sufriendo, claro. Porque la Scaloneta parece habernos enseñado que las hazañas no se regalan: se conquistan con coraje, fe y lágrimas.
Desde el último rincón de esta bendita tierra hasta cualquier lugar donde viva un argentino, millones de corazones laten al mismo compás. Se reza, se grita, se llora, se abraza.
Por un instante desaparecen las diferencias y volvemos a ser un solo país. Sigamos viviendo despiertos este milagro.
Todavía queda historia por escribir.
¡Feliz domingo para todos… y aguante Argentina!




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