Por Juan Carlos Mezzelani
Hay algo medio sospechoso en esto de hacer un documental de 91 minutos sobre un partido que duró 90. Como si alguien dijera: “che, agreguemos un minuto más… total, ya sabemos que esto no es solo fútbol”.
Y tienen razón.
“El Partido” (así se llama el documental) no viene a contarte qué pasó entre las selecciones de fútbol de Argentina e Inglaterra en el Mundial de fútbol de 1986.
Eso ya lo vimos, lo gritamos, lo discutimos hasta el hartazgo.
Viene a otra cosa: a meterte en la cabeza que ese día fue una especie de cortocircuito nacional con camiseta y botines.
Lo interesante es que el documental no se hace el solemne. No te baja línea. Te junta a tipos como Jorge Burruchaga, Jorge Valdano o Gary Lineker y los deja hablar. Y ahí aparece lo incómodo: todos saben que fue un partido, pero nadie puede explicarlo solo como un partido.
Porque estaba la Guerra de las Malvinas flotando en el aire, aunque nadie la nombrara en cada jugada. Y en el medio, claro, Diego Maradona.
El tipo que en un par de minutos te arma una discusión moral y una obra de arte. Todo junto.
Sin pedir permiso.
El detalle no menor: se estrena en nuestro país el 22 de mayo, a días del arranque de una nueva Copa del Mundo.
Nada es casual. Es como si alguien hubiera decidido que, antes de mirar para adelante, hay que volver a ese punto exacto donde todo se desacomodó para siempre. ¿Lo mejor? Que el documental no intenta resolver nada.
Ni la polémica, ni la épica, ni la contradicción. Solo te recuerda algo bastante incómodo: que ese día no ganamos solamente un partido.
Ganamos una historia que todavía no terminamos de entender.




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