Goles de Brasil: Casemiro (55), Gabriel Martinelli (90+5)
Gol de Japón: Kaishu Sano (29)
Brasil llegó a los octavos de final de la Copa Mundial de la manera más sufrida posible. Los de Carlo Ancelotti necesitaron remontar, aguantar y esperar hasta el final para doblegar 2-1 a Japón en el Estadio Houston.
El duelo que tuvo a Japón como gran protagonista en la primera etapa. Los nipones, vestidos de blanco, propusieron un juego ordenado que resultó infranqueable para un Brasil que circuló el balón sin encontrar los espacios necesarios para generar peligro real.
Los contragolpes japoneses comenzaron a inquietar hasta que al minuto 29, Kaishu Sano colocó un remate desde el borde del área que se coló al fondo de la red. Brasil sintió el golpe y no encontró respuestas en lo que restó de la primera parte.
En el complemento, Brasil salió con otra cara. Bruno Guimaraes probó con un cabezazo que Zion Suzuki desvió, al minuto 55 llegó el empate: cabezazo de Casemiro, para poner el empate.
Brasil creció con el partido igualado. Vinicius tuvo el segundo, pero Suzuki volvió a aparecer para negárselo en una actuación que mantuvo a Japón con vida cuando todo indicaba que los brasileños empatarían.

Cuando el partido parecía encaminarse al alague, Japón perdió un balón en la puerta del área, Bruno Guimaraes recibió y asistió con un pase milimétrico a Gabriel Martinelli, que definió ajustado al palo para desatar el festejo brasileño en el último suspiro.

La Verdeamarela se llevó una victoria agónica que lo clasificó a los octavos de final, donde aguarda el ganador del cruce entre Costa de Marfil y Noruega. Los de Ancelotti llegan a esa instancia con la confianza de haber resuelto un partido complicado y con la certeza de que, cuando el torneo aprieta, Brasil sabe aparecer.




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