Por Juan Carlos Mezzelani

La primera vez (de las varias) que vi a Sumo entendí que el rock argentino había dejado de pedir permiso.

Ya no era sólo música: era una trompada, una revelación, una ceremonia medio salvaje en plena noche platense.

El show era una bestialidad.

Sonaban a un volumen imposible, pero limpio, filoso, como si cada instrumento te entrara por el pecho. Las luces, casi siempre desde atrás, recortaban las figuras sobre el escenario y convertían todo en una escena psicodélica, narcótica, casi irreal.

Y ahí estaba Luca. Primero con guitarra acústica, pelo largo, cantando una balada. Después se sacaba la peluca y empezaba el incendio.

Al final bajó del escenario, junto a una chica que había subido un par de temas atrás …la banda seguía zapando…mientras el pelado se mezcló entre la gente y salió solo, con una bolsa de supermercado y la chica.

Lo seguí por calle 43 hacia 7 sin animarme a hablarle.

De golpe se suben a una combi Volkswagen que aparentemente los estaba esperando…

Luca entonces me miró como diciendo “¿y vos qué querés?”, se subió y se fue. Yo me quedé ahí. Como un boludo. Pero feliz.

Pd: Luca nació un día como hoy pero de 1953, en Roma, Italia.

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Cita de la semana

““La gente sigue preguntándome cómo es posible que Messi siga haciendo esto a los 39 años. Mi respuesta es simple porque el fútbol nunca ha visto a nadie como él. La edad derrota a todos, pero de alguna manera se niega a derrotar a Lionel Messi. Lo que hizo esta noche estuvo más allá del fútbol… fue arte.””.

Pep Guardiola, tras la victoria de Argentina ante Inglaterra

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