Sin equivalencias, sin posibilidades de verse comprometido y hasta podría decirse con poco sentido, Así fue la victoria de Argentina en su segundo partido de la fecha FIFA y terminó siendo un entrenamiento con público (por cierto, menos de lo habitual). El triunfo fue por 7 a 0, con goles de Lautaro Martínez, Diallo (en contra), Gianluca Prestianni, Nicolás Paz, Julián Álvarez en el primer tiempo, y de Franco Mastantuono y Giuliano Simeone en el complemento.
Ahora la mente del equipo de Lionel Scaloni (que casi con seguridad renovará su contrato antes de los compromisos amistosos de noviembre) se instala únicamente en la fiesta del próximo martes cuando Lionel Messi ponga formalmente punto final a su etapa en la Selección Argentina en otro amistoso de escaso relieve ante Benin.
El partido, se sabía, sería una suerte de paseo para Argentina. Y así fue. Y podría decirse que duró exactamente tres minutos ya que fue el tiempo que necesitó el albiceleste para su primer gol: llegó Giay al fondo y cuando envió el centro atrás para la llegada de varios futbolistas argentinos, le cometieron un grosero penal. Lo ejecutó Lautaro y marcó el gol del rebote en el arquero.
A partir de allí fue un festival de recuperaciones rápidas, de pases precisos, de asociaciones punzantes y de llegadas constantes que derivaron en cinco goles en el primer tiempo y pudieron ser varios más. Lo mejor del equipo de Scaloni fue la seriedad con la que afrontó un partido sin equivalencias, jugando como un auténtico campeón, aunque con la salvedad de que enfrente había un equipo que voló más de 11 horas el mismo día del partido y que recién pudo descansar algo unas cuatro horas antes del inicio del cotejo.
Un gol en contra tras un remate de Julián Álvarez, una definición exquisita de Prestianni, otra conquista de Nico Paz y el esperado gol de la “Araña” le dieron forma a la goleada del primer tiempo, que pudieron ser varios más ya que el arquero africano fue la figura de la cancha en esos 45 minutos iniciales.

Giay dejó otra gratísima impresión, Nico Paz demuestra que es cosa seria, Prestianni mostró su habilidad y que está para ser más que una alternativa, mientras que los consagrados dejaron en claro que por algo son lo que son.
En el segundo tiempo, el DT argentino prefirió darle rodaje a otros futbolistas y su equipo mantuvo postura y concentración, aunque sintió las variantes. Y quizás también se tuvo un poco de piedad por un equipo que vino a Buenos Aires para ser el pato de la boda.

De arranque en el complemento, Scaloni armó casi un equipo nuevo. Ingresaron Leonardo Balerdi, Tomás Palacios, Matías Soulé, Franco Mastantuono y Leonel Flores. Y si bien se mantuvo el estilo de siempre, la falta de sincronía entre estos jugadores que casi no han jugado juntos más que en un par de entrenamientos, las ocasiones no fueron tan profundas como en el primer tiempo. Sin embargo, la primera combinación virtuosa, a los 11 del complemento, terminó en el sexto gol del partido y el primero de Mastantuono en la Selección Mayor.
Llegaron más cambios con los ingresos de Giuliano Simeone, Nicolás González, Valentín Barco, Ezequiel Palacios y el debut de Santiago Castro, lo que derivó en la muestra concluyente del recambio generacional.
Argentina siguió siendo muy superior aunque ya sin el paso avasallante de los primeros minutos y pudieron llegar algunos goles más. Las ganas de mostrarse de los más jóvenes dejaron en claro que hay recambio y que el talento inagotable del fútbol argentino está vigente como siempre.
Sobre el final, Argentina apretó el acelerador otra vez, llegó al arco rival como para hacer varios goles más y recién consiguió el gol en la última jugada del partido tras una jugada fantástica de todo el equipo y un centro hermoso de Barco para el cabezazo goleador de un Simeone que siempre rinde y contagia.
Ahora a pensar todos en Messi y su despedida. Será un día de indudable tristeza en medio de tanto agradecimiento para el ídolo que fue el mejor del mundo en los últimos veinte años.




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