Convencido estoy de que hay canciones que no vuelven: te encuentran.
El otro día, escuchando la radio, aparecieron Los Pericos haciendo “La distancia“, aquel clásico que Roberto Carlos y Erasmo Carlos escribieron en 1972. Y, sin aviso, me descubrí canturreándola como si la hubiera escuchado ayer.
Pero no. Habían pasado añares.
Los Pericos la llevaron al reggae en 2022 y, paradójicamente, esa versión nueva me devolvió intacta la vieja. Porque la memoria tiene esas cosas: puede olvidar nombres, lugares, fechas… pero escucha tres acordes y abre una puerta que creíamos cerrada.
Entre aquella canción original y ésta versión pasaron cincuenta años. Y la vida, en el medio.
Quizás por eso algunas canciones nunca terminan de irse: simplemente esperan que volvamos a encontrarlas, y de paso nos preguntemos…cuántos recuerdos entran en una canción de cuatro minutos?
Buen Jueves y buena música para ustedes…en el arranque de un nuevo día.




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