
El lunes arrancó con una de esas noticias que uno quisiera no leer nunca: se fue Miguel Zavaleta. Venía peleando desde hacía meses contra una enfermedad tremenda.
Tuve la suerte de conocerlo. Y digo suerte de verdad. Cuando estudiaba periodismo se prendió, con una generosidad absoluta, a aquella locura mía de hacer un trabajo de la materia periodismo televisivo cuando, con mis escasos medios y con la ayuda de la facultad,hice un video clip a partir del tema “Su única diferencia”, una de sus letras más hermosas, una canción que cuenta una historia real y que pocos conocen.
Después lo vi muchas veces arriba y abajo del escenario. Siempre igual: divertido, delirante, amable, humilde. Con Suéter dejó canciones fundamentales de aquellos 80 que todavía nos siguen haciendo cantar y sonreír.
Miguel no fue el Flaco, ni Charly, ni Fito.
¿Y saben qué? No necesitaba serlo.
Para mí fue un grande.
Adiós, Miguel Zavaleta. Gracias por las canciones, por Suéter, por las risas y aquella enorme generosidad.
Amor infinito a tu arte.




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