Por Juan Carlos Mezzelani
Cacho Castaña nacía un día como ayer en 1942, en el barrio de Flores. Fue cantor, compositor, pianista, hombre de noche, de tango, de bohemia y de una Buenos Aires que ya casi no existe.
Cacho fue también hijo de su época, con todo lo bueno y lo incómodo que eso significa.
Tuvo frases y miradas que hoy merecen ser discutidas, claro que sí.
Pero reducirlo solo a eso sería injusto con un artista popular enorme.
Porque Cacho pintó como pocos al Polaco Goyeneche, escribió “Café La Humedad”, “Garganta con arena” y tantas canciones que siguen vivas en la memoria de muchos .
Fue carisma, exceso, talento, contradicción y sensibilidad. Un tipo imperfecto, como tantos, pero dueño de una obra inmensa.
Elegí recordarlo desde sus canciones. Que no es poco.




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