Este martes Simon Le Bon cumple 68 años.
Y con él cumple años también una parte enorme de los 80.
Duran Duran fue sintetizadores, videos imposibles, trajes impecables y una estética que muchos despacharon como “pop plástico”. El tiempo, bastante más justo que algunos críticos, terminó poniendo las cosas en su lugar.
Le Bon tuvo siempre algo que no se aprende: una voz reconocible en segundos y una presencia escénica hecha para una cámara.
Pero detrás del brillo también hubo canciones que envejecieron muy bien: Rio, Save a Prayer, Ordinary World.
Eso explica por qué Duran Duran no quedó atrapado en la nostalgia.
A los 68, Simon Le Bon sigue siendo algo más difícil que una estrella ochentosa:
sigue siendo un frontman.
” Hoy en día, creo que la gente se rinde con demasiada facilidad. Todos dicen que todo es cuestión de ceder, y es cierto. El amor, la capacidad de llegar a acuerdos, las promesas y los regalos ayudan; pero, en última instancia, lo fundamental es no rendirse. Actualmente, se hace creer a las personas que, si algo no es perfecto, basta con desecharlo y cambiarlo. Eso es un error.” Simon Le Bon




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