Ayer Michael Jackson hubiera cumplido 68 años.
Parece mentira porque, de alguna manera, Michael nunca tuvo edad.
Fue aquel pibe de Gary que cantaba como un adulto en los Jackson 5, el que después entendió que el escenario le quedaba chico y decidió cambiar las reglas del pop.
Llegaron “Off the Wall“,” Thriller“, “Bad“. Quincy Jones. MTV. El guante. Los videos que dejaron de ser videos. Y aquel moonwalk que consiguió algo bastante absurdo: avanzar caminando hacia atrás.
Después vinieron Neverland, las excentricidades, las acusaciones, los escándalos y una vida cada vez más difícil de separar del personaje.
Murió en 2009, cuando preparaba su regreso.
Tenía 50 años.
Ayer hubiera cumplido 68.
Aunque quizás con Michael las cuentas nunca sirvieron demasiado.
Porque el Rey del Pop no envejeció: quedó para siempre bailando fuera del calendario.




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