Los Rolling Stones siguen negándose a convertirse en museo. “Foreign Tongues” editado hace casi nada, confirma algo que parecía improbable: todavía pueden sonar clásicos sin repetirse, modernos sin disfrazarse de jóvenes y peligrosos sin levantar la voz.
Andrew Watt (el productor) entiende el negocio: no los pule, los empuja. Y entonces aparece “In The Stars”. Piano delicado, riff venenoso, Keith Richards marcando territorio y Jagger entrando como si 1972 hubiera quedado a la vuelta de la esquina.
Tiene ese aire pegajoso, sucio y elegante que sólo los Stones saben fabricar. No es nostalgia: es ADN. Después de más de seis décadas, siguen encontrando canciones donde otros apenas encuentran recuerdos.
Si el rock tiene fecha de vencimiento, nadie se animó a avisarles.
Este lunes “In The Stars”. Porque algunos envejecen. Los Stones, simplemente, acumulan kilómetros y todavía aceleran sin permiso.




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