Gimnasia le ganó a un dificilísimo Barracas Central por 2 a o demostrando su consolidación en el Torneo Clausura, se prendió en la pelea por ser el mejor de la Zona B, es un claro candidato a clasificar a los Play Off y se afirma en los puestos de clasificación a Copa Sudamericana y ya empieza a mirar de reojo un lugar en la Copa Libertadores 2027.
La victoria se consolidó con los goles de Agustín Colazo, antes de cumplirse un minuto del segundo tiempo, y de Franco Torres cuando el partido se moría y el Guapo buscaba el empate sin muchas luces pero con bastante ímpetu.
Gimnasia suma tres victorias consecutivas y tiene 9 puntos en la Zona B, esperando el resultado de Argentinos Juniors, también líder al momento de la victoria tripera ante Barracas.
Pero además está entre los clasificados a la Copa Sudamericana, pero empieza a ilusionarse con llegar a la Copa Libertadores, de la que está a tres puntos del último que clasifica al máximo torneo continental. Y como si fuera poco, mira la tabla general y ve que está a seis puntos del líder. Y todos saben que en este fútbol argentino, todo es muy parejo y todo es posible.
El primer tiempo se caracterizó por la disputa en cada pelota, no exenta de pierna fuerte, especialmente por parte de la visita que apeló a cortar cada intento ofensivo de Gimnasia, En ese marco de paridad, el Lobo fue ligeramente superior pero no logró plasmarlo en la situaciones de gol y menos en el marcador.
Tampoco Barracas supo cómo acercarse al arco de Insfrán y así quedó la sensación de que cuando los del Pata Pereyra ajustaran la construcción de juego, la victoria parecía mucho más cercana.
Y eso pasó de arranque en el complemento: se jugaban apenas 30 segundos de ese segundo tiempo, cuando entre Barros Schelotto y Silva Torrejón armaron una sociedad vital por la izquierda y el centro preciso del lateral llegó a la cabeza de Colazo, quien tirándose en palomita, anticipó a todos y puso el 1 a 0.
El delantero marcó así su segundo gol en dos partidos con la camiseta azul y blanca, después de aquel debut también goleador en Mar del Plata.

Eso abrió el partido. Barracas empezó a meterse más en campo rival y dejó espacios en donde antes no los dejaba. Nacho Fernández manejó los tiempos del equipo, Miramón sigue demostrando que es uno de los mejores volantes del fútbol argentino, Max aportó ubicación y corte redondeando un muy buen partido y la defensa mostró mucha solidez.
Y de a poco empezaron a aparecer las chances de Gimnasia de cerrar el partido. Pero no las pudo materializar. Barracas puso mucha gente en ataque, pero insinuó mucho más de lo que en realidad generó.
Y los cambios le cayeron bien a Gimnasia. Steimbach tuvo más libertad con Bautista Barros Schelotto atrás, Seoane le dio más apoyo a Max y se soltó para manejar la pelota, y Torres ingresó con afán goleador. Y en tres contras seguidas, producto de la recuperación de la pelota de un ya desordenado Barracas, el Lobo encontró el segundo gol para sellar la victoria. Primero fue Seoane quien obligó a una gran atajada de Miño, después Torres el que desaprovechó una buena cesión de Panaro y finalmente, el propio Franquito Torres hizo una jugada sensacional por la derecha para sacarse dos rivales de encima y clavar el segundo contra el palo derecho del arquero visitante.
Triunfo sólido de un equipo cada vez más sólido. Gimnasia se prende en la pelea en todos los frentes. Para ser la semana previa al clásico, no podría ser mejor.
Como detalle que no puede ser pasado por alto, el público en el Bosque y los millones que lo vieron por televisión presenciaron otro impresentable arbitraje de un pésimo árbitro como Nicolás Lamolina, quien cada vez que dirige a Barracas Central hace todo lo posible por favorecerlo. Esta vez fue una canallada cómo permitió que Rafael Barrios, estando ya amonestado, pegara una y otra vez, mereciendo una segunda amarilla y por ende la expulsión. Asimismo, dejó pegar y no jugar en demasía.




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