Por Pablo Amado
Durante años, el vínculo entre el deporte de alto rendimiento y el vino parecía
limitado al brindis posterior a una victoria. Sin embargo, en la última década
muchos atletas de élite comenzaron a mirar al vino no solo como un placer, sino
también como una inversión, una pasión y un nuevo proyecto de vida.
Lejos del ruido de los estadios y las canchas, cada vez más deportistas se
involucran en bodegas, viñedos y marcas propias. Para algunos es una forma de
diversificar inversiones; para otros, una verdadera vocación.
Lionel Messi y su línea de vinos
Uno de los casos más conocidos es el de Lionel Messi. El capitán argentino
incursionó en el mundo vitivinícola con una línea de vinos solidarios llamada LM,
desarrollada junto a una bodega argentina.
Por otro lado, se sumergió en el vino con la línea “GOAT 10”, en colaboración
con MM Winemaker, producida en Apulia (Italia). Son dos etiquetas muy
cuidadas: Syrah y Primitivo, con diseño premium y precio aproximado de 60 €.
No tiene bodega propia—no al menos aún—pero ha entrado con su marca personal al
segmento de coleccionistas y fans gourmet.
Lautaro Martínez – Bodega Cittanina (Mendoza, Argentina)
Lautaro Martínez, campeón del mundo con Argentina y figura del Inter de Milán,
encontró el vino como otra forma de brillar. Junto a su esposa Agustina
Gandolfo, lanzó Cittanina, desde Mendoza. El proyecto incluye
dos Malbecs: “Courage” y “Passion”.
Edinson Cavani – Cavani Wines (Uruguay)
El delantero uruguayo Edinson Cavani lanzó Cavani Wines, un proyecto
vitivinícola que rinde homenaje a su origen y a la naturaleza. Trabajando con bodegas como Finca Giacobbe y Carrau, presentó tres etiquetas: un Merlot,
un Blend (Tannat/Cabernet) y un Tannat varietal. La producción es limitada.
Pratum Coller (Italia)
Andrea Pirlo transformó su pasión por el vino en su propia bodega: Pratum
Coller, en Lombardía. Con Merlot como variedad estrella y manejo boutique.
Leandro Paredes
El capitán de Boca Juniors presentó recientemente su línea completa de vinos
argentinos elaborados en Mendoza.
El año de su nacimiento, 1994, es un Malbec 2024 y representa el vino joven de la
casa. El LP32, por su número de la suerte con el que debutó en varios equipos, un
tinto elaborado con uvas de dos regiones y crianza en barricas. El LP5, como el
ícono de la casa, con la crianza protagonista que le garantiza un gran potencial de
guarda. Mi Victoria Chardonnay Sweet, un blanco dulce natural que viene en
botella transparente y, a través de su color dorado, se puede ver en el interior de
la etiqueta, la copa del mundo brillando. Todas las etiquetas de Mi Victoria Wines
son en honor a la hija del jugador y a sus triunfos deportivos, y hacen alusión a su
carrera profesional, tanto en Boca y en la Selección, como en el exterior.
Futbolistas que ya eran productores de vinos
Nicolás Burdisso, Rolando Schiavi, Juan Sebastián Verón, Franco Armani,
Enzo Francescoli, los Campeones del 86, Gallardo, Heinze y hasta Mario
Kempes, entre otros, ya habían lanzado sus propios vinos.
Más atletas que apostaron por el vino
El fenómeno no se limita al fútbol. Deportistas de distintas disciplinas se sumaron
al negocio vitivinícola: Dwyane Wade, leyenda de la NBA, creó su propia etiqueta en California.
Yao Ming, ex figura de la NBA, desarrolló una marca de vinos en Napa Valley.
Una tendencia que sigue creciendo
El vino ofrece algo que muchos deportistas buscan tras el retiro: un proyecto con
identidad, tradición y proyección a largo plazo.
Además, la industria vitivinícola encuentra en estos atletas embajadores naturales
capaces de acercar el vino a nuevas audiencias.
Como suelen decir en el mundo del vino, todo gran vino necesita tiempo. Y para
muchos deportistas, después de una carrera vertiginosa, ese tiempo llega
justamente cuando dejan la cancha… y comienzan a recorrer los viñedos.

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