Jugó un gran primer tiempo. Ganaba con comodidad y justicia. Se quedó de manera inexplicable en el segundo tiempo y se lo empataron con un penal inexistente. Y en la última jugada del partido, un centro de Nacho Fernández cayó en la cabeza de Germán Conti y el cabezazo goleador del defensor derivó en una victoria trascendental y necesaria para Gimnasia que está entre los punteros de la Zona B del Tornero Clausura, en zona de clasificación a Copa Sudamericana y soñando con pelear aún por llegar a la Copa Libertadores.
El Lobo le ganó a Huracán por 2 a 1 en el adelanto de la fecha 13 del torneo, con goles de Ignacio Fernández y Conti, mientras que Jordy Caicedo había igualado transitoriamente el partido.
El Lobo jugó un muy buen primer tiempo, después de unos primeros diez minutos con alguna duda. Pero apenas Miramón se adueñó de la mitad de la cancha y Nacho Fernández empezó a manejar la pelota, se hizo patrón en el Palacio Ducó y fue generando situaciones para adelantarse en el marcador.
Y el gol llegó a los 18 cuando Gimnasia recuperó una pelota merced a su presión alta, Silva Torrejón, en una misma jugada, cortó un rechazo del rival y metió un centro espectacular para Nacho Fernández que solo en el corazón del área se tiró en palomita y logró el gol que el Lobo merecía.

Desde entonces, todo fue del equipo de Pereyra que se hizo fuerte en el mediocampo con un Miramón soberbio, y la correcta tarea de los dos centrales que rechazaron casi todo lo que Huracán tiró al área que fue lo único que hizo.
Pero en el segundo tiempo apareció otra vez la inexplicable decisión de meterse atrás, de jugar el partido muy cerca de su propia área y de resignar las posibilidades de ataque. El equipo de Pereyra se paró con sus dos delanteros atrás del círculo central y entonces el arco rival le quedaba al equipo a casi sesenta metros.
Todo se reafirmó con la idea de jugar con Max como doble cinco y resignar a un jugador rápido que pudiera preocupar con alguna contra. Gimnasia se metió atrás y agrandó a un equipo que casi no lo atacaba. Entre Conti y Martínez se ocuparon de que los centros no trajeran peligro, aunque de tanto ir, el Globo encontró un tiro de Peralta que el uruguayo sacó como pudo. Y no pasaba casi nada más.
Pero Gimnasia decidió jugar sólo a defenderse. Y cuando parecía que nada pasaba, Castillo (de buen partido) se equivocó al querer controla un balón llovido que debió sacar al corner y del rebote de ese intento, chocó con el lateral Ibáñez. El VAR, inconcebiblemente, lo llamó a ese pésimo árbitro que es Nicolás Ramírez, que tiene la desgracia de equivocarse siempre contra Gimnasia, y en contubernio con el VAR cobró un penal que no era. Lo capitalizó Caicedo y puso el 1 a 1 que parecía definitivo.
En los diez minutos que quedaron, Gimnasia se enamoró aún más del empate, que por otra parte, lo complicaba en la lucha por las clasificaciones a Play Off y copas internacionales. Pero Franco Torres, que ingresó tarde y sin posibilidades de pesar en ataque, peleó una pelota y generó una falta que derivó en el centro de Nacho Fernández y el gol agónico de Conti.
Triunfo invalorable de Gimnasia, Con sabor a mucho más que tres puntos. Regaló otro segundo tiempo y aún así se quedó con una victoria necesaria y motivadora.
El resumen del éxito tripero en Parque Patricios:




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