El martes se cumplió un nuevo aniversario del nacimiento de Gustavo “Cuchi” Leguizamón.
Abogado de profesión, músico por esas cosas que no necesitan título y que hizo algo bastante difícil: revolucionar el folklore sin sacarle el olor a tierra.
Le puso a la zamba armonías que venían del jazz, de Debussy o de Ravel y, junto al enorme Manuel J. Castilla, dejó canciones como La Pomeña, Zamba de Balderrama o Zamba de Lozano.
Por eso su nacimiento quedó ligado al Día Nacional de la Zamba.
Nada mal para un tipo que demostró que tradición no significa quedarse quieto.
Y fue así que me dió ganas de celebrarlo con un clásico de clásicos del folklore argentino.
“La López Pereyra“, por Los Chalchaleros.
Pañuelo en mano.
Y buen jueves para todos.
” Las danzas argentinas se bailaban respetando carácter, espíritu y coreografía. Distancia, ademán gentil, y ausencia total de “divismo”. Nadie se desvivía por ser la primera figura. Cada cual lo era en el preciso momento. Nadie exageraba como notamos hoy, donde la mayoría de evolucionados artistas criollos luchan por matar lo puro del folklore, para luego luchar por resucitarlo a su manera.”
Atahualpa Yupanqui




Deja un comentario