Cuando llegó a Gimnasia, Mateo Seoane fue, al menos para mí, bastante víctima del contexto y también de quienes lo rodeaban.
Pero llegó Pata Pereyra y algo cambió. Desde el primer partido lo puso, le dio continuidad y dejó bastante claro que lo valora como futbolista.
Y el club también hizo su apuesta.
Seoane renovó contrato hasta diciembre de 2028 y Gimnasia adquirió el 70% de la ficha del ex Vélez. Tiene edad, potencial y una palabra que en el fútbol moderno pesa bastante: reventa.
Los números hasta acá: 27 partidos, un gol, una asistencia y cinco amarillas.
No serán cifras para hacer una película, pero tampoco cuentan toda la historia.
Pereyra lo quiere. La dirigencia apuesta.
Ahora le toca a Seoane demostrar por qué.





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