Hoy Pedro Almodóvar cumple años. Aquel muchacho que llegó desde su Calzada de Calatrava natal, en La Mancha (España), a la gran urbe de Madrid, con sus recién cumplidos 18 pirulos, se estableció en la gran ciudad; al poco tiempo entró a Telefónica, donde estuvo laburando doce años…aprendió cine por su cuenta y terminó construyendo algo reservado para pocos: un universo con nombre propio.
Colores, excesos, deseo, humor, heridas y, especialmente, mujeres capaces de romperse sin dejarse vencer.
Tan reconocible se volvió ese mundo que en 1992 Joaquín Sabina decidió convertirlo en canción con “Yo quiero ser una chica Almodóvar“.
Entonces hubo un pequeño problema: a Pedro nunca le gustó demasiado el supuesto homenaje. Décadas después confesó que encontraba bastante “mala leche” escondida entre aquellos versos.
Maravilloso.
Porque hasta el homenaje a Almodóvar terminó teniendo polémica, personajes y un poquito de drama.
Muy Almodóvar todo.
Hoy cumple 77.
Y ya lo sabemos, mucho más adecuadamente de lo que uno puede hacer, la música, como tantas veces…explica mejor las cosas.
“Por suerte, la naturaleza me ha dotado de una curiosidad irracional hasta para las cosas más nimias. Eso me salva. La curiosidad es lo único que me mantiene a flote. Todo lo demás me hunde. ¡Ah! Y la vocación. No sé si sería capaz de vivir sin ella.
Y no soporto al artista cuya principal motivación sea la provocación. Creo que los grandes provocadores lo son sin proponérselo.”




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