Gimnasia tenía todo para ganarlo. Enfrente, un Banfield golpeado, lleno de pibes y con Pedro Troglio —ovacionado en 60 y 118— intentando reconstruir confianza.
El Lobo fue mejor en el primero, se puso arriba y hasta tuvo un penal, para irse al descanso 2-0. Ahí justito apareció una pequeña comedia de enredos para decidir quién pateaba. Fue Lucas Janson y se lo atajó el Ruso Rodrigez, Pereira después dijo que no hay ejecutor designado. Pregunto: ¿por qué no Auzmendi, que venía de convertir y estaba con confianza?
Banfield empató con un golazo y asi, se fueron al descanso. Arrancó el segundo y el Lobo ya no fluía como lo había hecho en el primer tiempo. Banfield ya había empardado el pleito , hasta que apareció un tipo que siempre cumple, Pedro Silva Torrejón y puso el 2-1, para los locales.
Después apareció el problema, Gimnasia entregó el mediocampo y esa zona de la cancha se convirtió en una autopista para los intentos de Banfield que ya circulaba esa zona sin peaje tripero ¿La respuesta del Pata Pereyra ? Metió una defensa de cinco.
¿Te estaban cascoteando el arco? No. Te estaban ganando el medio. Entonces, ¿no había que poner ahí piernas, presencia y contención?
Un mensaje asustadizo desde el banco albiazul, capitalizado por la visita. Entonces cuando el partido se apagaba llegó David Zalazar, que clavó un golazo de ésos que se ponen en un cuadrito y la cosa terminó 2-2.
Gimnasia hizo cuatro goles: dos en cada arco.
Más allá de la ironía, el torneo tripero sigue siendo más que aceptable. Pero y si, siempre los hay…dejó pasar oportunidades ante Independiente Rivadavia, Argentinos y ahora Banfield.
Pereira habló en conferencia post cotejo, del diario del lunes. Puede ser.
Pero algunas cosas se veían bastante claras el sábado por la tarde.
Todos se fueron del Bosque, lamentando las señales entregadas desde el técnico albiazul , cuando todo se encaminaba a un nuevo triunfo de Gimnasia.
Esto sigue, y tampoco que es que venga mal…pero las chances que uno desperdicia durante un torneo suelen aparecer nuevamente cuando llega el momento de hacer las cuentas.




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