El seleccionado argentino de rugby ofreció una muy buena imagen en su enfrentamiento ante Sudáfrica, por el primero de los tres test match que afrontará el equipo nacional en esta ventana de agosto y septiembre.
Argentina perdió 17-10 ante los últimos bicampeones del mundo ofreciendo una gran entrega física en el estadio de Vélez, y llegará con un gran envión anímico para recibir a Australia en Jujuy y en Mendoza en las próximas semanas.
El rendimiento del plantel fue mucho mejor a lo que había exhibido en su última actuación (perdió 31-24) ante Inglaterra el mes pasado, por la tercera fecha del Nations Championship. La concentración y la determinación para afrontar un compromiso de riesgo fueron positivos, y le permitieron tener el control del desarrollo durante varios pasajes del partido.
La otra razón fundamental para destacar fue que casi no cometió errores por desatenciones, que le suelen costar tantos en contra. La única falla que tuvo el equipo en la primera parte fue a un minuto del final, cuando dejaron libre a Van der Merwe por la izquierda, y éste se escapó hasta abajo de los palos para apoyar la pelota. Sudáfrica, antes de esa acción, estuvo cerca de sumar a través de un drop pero la pelota dio en el travesaño.
El público se hizo sentir y también colaboró para respaldar a los jugadores en Liniers, ya que se concentraron un poco más de 31.500 personas. Los tackles del conjunto local servían para levantar a las tribunas, y se festejaban con mucho entusiasmo.
La paridad entre ambos siguió en el segundo tiempo, y Argentina tuvo la chance de ponerse adelante en el marcador pero Carreras falló un penal desde la izquierda, y la pelota pasó por el costado de los palos. Los africanos mostraron mucha firmeza defensiva, y eso le imposibilitó a Argentina llegar con facilidad al in-goal visitante.
El empate en diez parecía que no podía quebrarse, y sin embargo con un scrum en los cinco metros, los visitantes empujaron al pack argentino y terminaron apoyando con Cameron Hanekom, que luego fue convertido por Handre Pollard.
La recta final del partido fue difícil para Argentina, y no pudo encontrar los caminos para poder llegar al try, lo que le hubiera permitido estar más cerca de la igualdad. De todas maneras, el desenlace se dio cerca de la zona de conversión para el local, y en esos instantes apareció el coraje suficiente hacer peligrar la victoria sudafricana. El técnico Felipe Contepomi pudo hacer jugar a todos los suplentes, lo que provocó el debut de varios jóvenes que se perfilan con mucha proyección.
Argentina volverá a presentarse el 29 de agosto próximo en Jujuy ante los australianos, con una muy buena perspectiva para el futuro. El siguiente enfrentamiento ante el mismo rival será el primer sábado de septiembre, y el año finalizará con la segunda ronda del Nations Championship, donde tendrá que jugar de visitante con Irlanda, Italia y Francia.




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