Por Juan Carlos Mezzelani
Permítanme empezar con una sospecha —que en la tierra de Messi y Maradona es casi una forma de conocimiento- cuando algo parece inexplicable, lo más probable es que nadie tenga demasiadas ganas de explicarlo.
Y así estamos otra vez, mirando el escenario directivo del fútbol argentino como si fuera un viejo teatro de revista.
En el centro del escenario aparece el Chiqui (a) El Zorro acompañado por su fiel escudero llamémoslo Bernardo, que dicho sea de paso, de mudo no tiene nada; mientras desde algún despacho del Estado la tropa ejecutiva, viene izando un estandarte, como si fuese una cruzada administrativa en un combate a fondo a muchos rounds.
La citación sabido es, conlleva el deseo de el Zorro explique ciertas cositas que tienen que ver con mas de una docena de ceros y que, a juzgar por el tono de la discusión, parecen bastante inexplicables, como por ejemplo como porqué el programa de Guy Williams sigue siendo el programa que más mide del trece…entre otras cositas, que parecen tener menos explicación de saber qué fue primero…el huevo o la gallina.
Pero muchachos/as, vivimos en un país donde los escándalos suelen anunciarse con bombos y platillos y terminan con un silencio administrativo. Primero aparecen los supuestos, después las pseudo-evidencias y, finalmente, y con mucha suerte p’ la desgracia, cae algún perejil en la red, habiéndose creído previamente un cilantro.
¿Y qué va a pasar?
Mi impresión —dicha con el respeto que merece la futurología argentina— es que hasta el Mundial no va a pasar absolutamente nada. O mejor dicho: va a pasar todo, pero sin consecuencias. Porque cuando el fútbol argentino tiene una Copa del Mundo en el horizonte, hasta las tormentas más feroces suelen convertirse en lloviznas protocolarias.
Concluída la cita de la Fifa probable suene otra canción. Ganen o no ganen los Sacalonetas boys, muy probablemente las huestes de esos brothers in arms que empiezan con M y termina con I decidan que llegó el momento de avanzar sobre la serie exitosa de Bernardo y su amigo enmascarado.
Mientras tanto, el dúo pardepe presentó un escrito en la justicia rogando que al hombre del antifaz lo dejen salir del país, para al menos poder picar el boleto estando en la finalísima que se jugaría en el Estadio Santiago Bernabéu, la bella casa de la Casa Blanca.
¿Y vos preguntas otra vez qué va a pasar?
Insisto chichipíos: hasta el Mundial, nada.
Pero no se preocupen: en la Argentina siempre hay tiempo para vermouth, papas fritas y un escándalo más.
Bienvenidos a Eco Deportivo.
Seguimos hablando, seguimos mirando y, sobre todo, seguimos opinando.
Con la misma obstinación con la que empezó todo hace cuarenta años en Radio Universidad. Porque si hay algo que este país nunca pierde —además del aliento en la tribuna— es la vocación de discutirlo todo.

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